Anteayer, a primera hora de la mañana encontré una página del periódico que leo habitualmente, en la que se comentaba la historia de un preso que, en una cárcel gallega, había estudiado la carrera de Derecho y, liberado por la finalización de su condena, pensaba dedicarse a la abogacía y ejercer como tal. Describía como, condenado por un delito contra la salud pública, se había planteado aprovechar el tiempo y, desde el inicio de su condena había empezado a estudiar en la UNED. Para ello, se levantaba a las cuatro de la madrugada y estudiaba cada día hasta la hora en que el resto de los reclusos se levantaban ( así como el mismo) y empezaban sus actividades cotidianas. A medida que avanzaba en sus estudios, empezó a gestionar problemas que sus compañeros le consultaban y ahora, ya liberado, asiste en los Juzgados como oyente y observador, a los juicios que le interesan para seguir aprendiendo hasta que pueda establecerse. En la misma página contaban que otro preso está preparando el Doctorado y muchos otros se esfuerzan por adquirir unos conocimientos que les permitan reinsertarse cuando estén libres. Creo que esta noticia, en lugar de situarse en las páginas interiores del periódico, debería de estar en primera plana, y servir como estímulo y ejemplo a todos los que la leemos; personalmente me alegró la mañana. Pero no, las primeras páginas de cualquier periódico que se precie, están en las antípodas de ésta: corrupciones diversas, que nos indignan y nos dejan sin aliento, abusos de poder y un largo etc.
Hoy, una vez más en las páginas interiores leí que, al abrir una de tantas fosas comunes que salen a la luz en estos tiempos, y entre varios esqueletos, había el de una mujer que llevaba un solo pendiente. Por él, han descubierto la identidad de la víctima, cuya hermana, una anciana ahora, contó que, si sólo llevaba uno, era porque tenía una infección en la oreja y no había podido poner el otro. Fué asesinada junto con otras víctimas, en 1936. Será esto lo que llaman "justicia poética"?

