Hasta el año en el que se inauguró en nuestro pais la EGB, los alumnos del entonces llamado Bachillerato Elemental debíamos de pasar una prueba, la famosa Reválida, para poder seguir estudiando. Ya fueran los dos cursos siguientes, 5º y 6º, (con otra Reválida más) o bien una carrera no universitaria, cuál era la de Magisterio. Las monjas de nuestro Colegio, e imagino que las de todos los que en aquel momento había en Pontevedra y en el resto del país, tenían un serio empeño en que las alumnas llegaran a tal prueba preparadas a fondo para que las enseñanzas que impartían fueran consideradas lo más de lo plus en el mundo mundial galaico. Todos los exámenes, tanto los que la doro de turno organizaba por sorpresa cualquier mañana de cualquier día, como los trimestrales e incluso los finales, eran escritos. Pero aquel año se rumoreó que en el Instituto habían optado por el sistema oral, algo que cogió por sorpresa a las monjas y a las alumnas. Por lo que nuestras profesoras, así las seglares como las sores, decidieron que los exámenes finales de 4º Curso serían orales. Se formaron "tribunales" presididos por la Superiora García como máxima autoridad y la profesora correspondiente a la asignatura que tocara. Programa en mano, preguntaban por activa y por pasiva y nosotras debíamos de responder todo lo que supiéramos, para que la nota final fuera lo más alta posible. Ya que se sumaría no sólo a las de los cursos anteriores, sino también a la nota que obtuviéramos en el examen de Reválida.
Fueron días de tensión entre el alumnado, repasando aquí y acullá, y rogando a los santos y vírgenes que nos rodeaban la suerte necesaria para que los nervios no nos traicionaran y respondiéramos adecuadamente. La prueba pasó con más gloria que pena para algunas y todo lo contrario para otras, ya que las RR.MM. sólo llevarían a las que tuvieran garantizada una nota alta. Una de tantas arbitrariedades monjiles, puesto que había niñas que podrían aprobar sin problemas si les hubieran dado la oportunidad. Después de los exámenes colegiales, tuvimos quince días dedicados todos ellos al repaso intensivo de todas las asignaturas para, llegada la hora, demostráramos al mundo académico lo que, durante aquellos cuatro años, habíamos aprendido. No mucho, como ya queda dicho, aunque ajustado al guión que, en tan lejanos idus exigía el Ministerio. No leímos ni un solo libro de los autores que estudiábamos en Literatura, Para más inri, dicha asignatura traía un anexo con versos de Lope, de Calderón o de los clásicos latinos, además de trozos escogidos de novelas y cuentos, ninguno de ellos completo, sólamente lo que los pudorosos ojos de una adolescente podían leer sin que le diera un soponcio por considerarse en pecado. Mi hermana y yo teníamos la suerte de que nuestro padre fuera un gran lector, por lo que teníamos a nuestro alcance toda clase de libros, incluso algunos de los que la santa madre, aquella con la que siempre topamos, había considerado peligrosos para la salud del alma, y los había puesto en un apartado que llamaban el Índice. Por lo que, la lectura de cualquiera de aquellos volúmenes, conllevaba la excomunión sin paliativos, y la condena implícita a las penas del Infierno, ay de nos.
6 comentarios:
Los textos de los libros, también venían convenientemente censurados: recuerdo una poesía de Zorrilla l titulada "Oriental", a la que suprimieron varios versos que, leídos hoy, son de un pacato que tira para atrás, entre otros "para los labios, amor". Me enteré 40 años después...
Entré en los dos anteriores y contesté como buenamente supe...
Verás, querida paradelense que, al final, siempre se acaba haciendo justicia ( en este caso, poética). Yo no conocí la poesía en el libro adjunto al de Literatura. Mas ya la sabía de mis años en Ítaca, cuando aún andaba con calcetines. Por ende, me la enseñó una niña que vino a pasar el invierno a casa de un tal Argimiro. La cuál, además, la recitaba como una María Guerrero en el escenario aue prepárabamos al efecto (léase el portal).Empezaba con aquello de "Corriendo van por la vega, a las puertas de Granada, hasta cuarenta gomeles y el capitán que los manda.Al entrar en la ciudad, parando su yegua blanca, le dijo éste a una mujer que entre sus brazos lloraba..." Se haría prolijo escribirla entera. Si no la tienes, va vía correo ordinario.
Enjuga el llanto,cristiana...Aparte de en mi memoria, sin faltar una coma, la tengo en "internete"...
Pues eso, enjuguemos el llanto.
Por Paradela, en mi lista de blogs, al final, puedes entrar en Saramago. Lo descubrí hoy en "el País" en un blog que me encanta que se llama "mira que te lo tengo dicho". Quise meterlo aquí, pero no fuí capaz...Está escrito en portugués, pero supongo que no importa...
Por si entras en esta zona, j..é e.....e, te comunico que esta mañana me he quedado perpleja al descubrir, en las páginas centrales del periódico, a la sin par Aguirre o la cólera de Dios, con un escotazo de aquí te espero y con parte del muslamen au vent, justo al lado de Mariano y departiendo amigablemente ( de cara a la galería de votantes, supongo) con él. No sé qué cara pondrá Rouco & Varela al ver a Spes con tal desmelene, tanto por la zona de la poitrine, como por la del piernamen, algo que no le pega nada a una dama de hierro cuál es ella. Mas ay, filliño, me da el pálpito que no es más que purito maquillaje electoral. Porque ésta esconde en su corazoncito la fortaleza de la bíblica Judit.Y aún no nació un Holofernes capaz de asustarla.
Que tengas un buen finde, con noches blancas o sin ellas. Por la zona atlántica ya no sufrimos las ruidosas embarcaciones de carreras tipo le Mans o Indianápolis, pero en plan marítimo.
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