domingo, 7 de septiembre de 2008

Otra vez, vuelta atrás.

...Quizá eso sea nuestra vida, un continuo volver, buscando aquéllo que se quedó en algún recodo del camino de la memoria, tan fiel y puntual un día y tan cercana a su otra cara, el olvido, al siguiente. Así pues, por más que tratemos de poner en primera línea los recuerdos, es inevitable que muchos no aparezcan en la fecha concreta en que ocurrieron sino más tarde por mor de abrir la caja (que no era tal, sino una jarra misteriosa que contenía todos los males del mundo) de Pandora. Aunque, en este caso, estén mezclados lo malo, lo triste, las tormentas y los huracanes, con lo bueno, lo alegre, la calma y el sosiego de los días de luz y sol. Los que vivimos felices y contentas en aquellos primeros cursos de internado, cuando aún éramos inocentes, y creíamos a pies juntillas todo lo que, a coro, nos contaban y cantaban monjas y curas.
Por tanto, hemos de ser fieles a la verdad, y no contar sólo las cosas negativas, hasta ahora casi todo, sino también la parte lúdica de aquella vida monjil que, a pesar de nuestros pocos años, vivimos en el internado. Tal que la creación de un periódico, más o menos como las Hojas Parroquiales que reparten en algunas iglesias aún a día de hoy, que empezó como unas cuantas páginas escritas a máquina para pasar, más tarde, a imprimirse con todas las de la ley. Se llamaba Jemar (Jesús- María, qué otros nombres podría llevar) y supongo que el nombre lo eligieron nuestras preceptoras para dejar claro el tinte religioso de la publicación. Además de las consabidas noticias colegiales, estaban los artículos de fondo de las alumnas y los premios de las redacciones escolares si las hubiera o hubiese. Tengo dos ejemplares cuya lectura me ha dejado, no sólo perpleja y patidifusa, sino al borde del soponcio y del "paralís." Sobre todo por lo que concierne a la parte contratante de la primera parte, en este caso yo misma, que iba de reporter Tribulete con uniforme y hacía unas entrevistas que, leídas ahora, dan ganas de llorar. Y no digamos del artículo que escribí sobre el Magisterio y su parafernalia. Eso es ya para ponerse en plan penitenciario, viajar hasta Jerusalén (como el profesor de Faloppio, Vesalio), por aquello del toque de la fe cristiana que me inculcaron, con la cabeza cubierta de ceniza y vestida con un saco de arpillera, entonando el mea culpa durante todo el camino. O debería de peregrinar ahora cuando, estoy ya de vuelta de casi todo?
Así pues, en nuestras colegiales vidas, llegó la hora de cantar. Ya lo hacíamos en la Capilla, durante la celebración de las fiestas de más fuste, tal que la de Santa Dorotea, de la que ya se ha dicho todo, en la que la misa era cantada en la lengua del Lacio, desde el Gloria in excelsis Deo, hasta el Credo in unum Deum Patrem Omnipotentem, un lenguaje rotundo y lleno de fuerza, tal parecía que íbamos participar en la conquista de la Galia. Sin olvidar las canciones de Nené, tan patrióticas ellas... La madre Merino, una monja que, sin llegar a prima donna, cantaba muy bien (entonces decíamos como los ángeles) decidió formar un coro con las alumnas, puesto que las sores ya tenían el suyo propio. Y por allí anduvo, en plan aguzar al máximo el oído, seleccionando aquí y acullá. Después de los ensayos que exigía el guión, debutamos ante las puertas de la Clausura, dedicando a la comunidad monjil los villancicos clásicos, tales que "Niño divino, niño adorado," "Nunhas pallas deitadiño," "Falade ben baixo" "Noche de paz " y otros parecidos. Al finalizar las sores abrieron las puertas de la clausura (eso sí, formando un grupo compacto, que no dejaba ni un hueco para ver lo que había detrás. Aquello debía de ser por lo menos como el armario de Barba Azul) y nos felicitaron por haber logrado que ni una nota estuviera fuera de su sitio. Mérito, qué duda cabe, de la madre Merino, que consiguió no sólo un conjunto nada disjunto, sino que hubiéramos asistido a los ensayos, renunciando incluso a más de un recreo y, por ende, lo hiciéramos sin poner mala cara. Siendo aquellas fechas de paz y amor, hubo una tregua en las catilinarias y phillipicaes cotidianas y se firmó la pax romana hasta la vuelta de las vacaciones. Sobre todo García, que era la enredadora mayor del reino y, aún sin poner los pies en el reino cocineril do las hermanas coadjutoras confeccionaban el condumio diario, tenía la sartén por el mango, y el mango también.

16 comentarios:

Sherezade dijo...

Hola de nuevo, josé enrique. Estoy de acuerdo contigo, aún a pesar de que Segunda opine lo contrario. Sí nos reunimos alguna vez TODOS los hermanos alrededor de la mesa de la más grande. No muchas veces, desde luego, pero más de un verano y aún antes de volver alguna de tus tías a la Gallaecia que non fulget. Doy fe de que tienes razón, lo que cuentas no forma parte de tus sueños. Lo que no sabía es que la segunda ola estaba siendo analizada a fondo por la tercera. Lo cuál me deja perpleja, aunque habrás observado que tengo una cierta tendencia a la perplejidad. Por ende, estoy segura de que no estabas solo a la hora del análisis, sino que alguno/a más, proclive desde su más tierna infancia a mirar y ver más allá de lo que se puede ver y mirar, te acompañaría. O sea, que no estabas solo...Me alegró leer tu comentario, me tenía preocupada tu silencio. Ya veo que sigues manejando el buen humor y la ironía sin fronteras. Ánimo, avanti. No pierdo ripio de lo que escribes.

Anónimo dijo...

gracias a tí.

No creo que hubiese demasiado afán por analizar a la seguna ola, estaba allí, y había que observarla, digerirla y regatearla.

Seguro que fué una segunda ola estupenda, de verdad. No es vuestro problema que algunos no pisásemos tierra firme. Si algunas cosas nos hicieron más fuertes (una bromita casual), otras nos hicieron más astutas y otras, en cambio...nada, no sirvieron de nada o peor.

Supongo que somos hijos de una época, la vuestra, y tuvimos que crecer en otra, la nuestra -compartida-.
Este perogrullo, es para hablar de aquello de las circunstancias.

¿Ves, soy capaz de escribir varios párrafos sin ironía? Tan molesta en exceso, ¿verdad?.

Sería injusto echaros la culpa de nada, pero claro, los recuerdos así, los más bonitos, que seguirán for ever bonitos, también tienen otros significados, interpretaciones y puntos de vista:

"no recuerdo a todos los que volvíamos del río, podría ir, seguro, también María Jesús. No sería extraño tampoco que fuésemos solos (a la parte del río llamada "de los hombres"); Paloma y yo un poco retrasados, seguro que rondando por allí Carlos y Gerardo, no estoy seguro. Paloma, ¿la urbanita? vió los conguitos, que hasta hoy siempre creí como -primo del pueblo- que eran cagadas de cabra. Pero si eran de conejo, pues de conejo. Cuando me preguntó si eran conguitos, confieso muchos años después, que también a mí se me pasó por la cabeza. Unos segundos. Yo creo que Paloma tardó en darse cuenta diez segundos más, más o menos. También creo que nos miramos, que aquello no debería contarse. Ya sabes. Pactos entre primos, alertas a -la divertida crueldad de la "casa de la más grande".

No recuerdo si lo conté ya por el camino, si la traición fué al llegar a la casa, si lo hice a través de Carlos o qué. O en ese momento avisé a Carlos y le dijo que intentase comérselos, no sé... pero en definitiva por ahí va la historia. Historia de una traición.

Y tirando del conguito, hay más. No éramos tan niños y lo éramos mucho. Paloma llegó y venció. Una niña tan guapa, volvía locos a todos aquellos paletos, de los que algunos eran mis amigos. Lo disfruté muchísimo, para mí era un premio, pero sinceramente creo que estaba un poco celoso. Cómo lo estuve de Sabela. ¡Ese poder de la belleza, esas niñas!. Todos enamorados (claro que ella de alguno también). Sé muy bien guardar los secretos- por lo menos hasta ahora- pero todo tiene un precio en el Far West.

Y lo menos que podía hacerle a mi querida prima era lo de las cagaditas de cabra, o de conejo o de lo que fuesen."

También le enseñé a andar en bicicleta, ¡qué caray!.

No pondría nombres. Pero estaban puestos. (Sigo siendo cobardica, todavía)

Anónimo dijo...

..."Paloma y yo, un poco retrasados"... qué error, con el cuidado que hay qué tener. Ésta si es una cagada y no la de cabra, o conejo...con la cantidad de bichos que hay por ahí.

Anónimo dijo...

Vale Shangay. Me alegra leerte de nuevo, y máxime contando tantas cosas. De las que, todo hay que decirlo, me acabo de enterar. Tanto a través de paradela, como de ti mismo:dos visiones de un mismo tema. Efectivamente, los recuerdos más bonitos ocultan otros que no contamos, todas las caras tienen una cruz. Y detrás de la luz más brillante, se esconden las sombras, esas que nos asustan y nos mantienen en vela ( y, a veces, en vilo, preguntándonos cómo pudo suceder aquéllo o lo otro, por qué.Mas, para qué quedar in puribus, lanzando au vent todo lo que nos hirió, nos hizo llorar, nos dejó fané y escangalladas, sin entender casi nada, plagadas de cartelitos, "la más inútil, la más caprichosa, la inaguantable, la que regresará a Ítaca facturada por su flamante marido, con maleta incluida, la más, la más, la más..." Mejor non meneallo, dejarlo quieto parado.Porque la segunda ola, querámoslo o no, recibió todas las bofetadas de la primera (aunque no fuera en sentido literal) asumió lo de "la pierna quebrada y en casa" casi ad pedem litterae, y luego aguantó estoicamente, a los nenes y nenitas de la tercera ola, muchos de los cuáles querian cambiar el mundo (pero sin moverse de la chambre, todo hay que decirlo. Por lo tanto, demos un Requiescant in pacem a esa parte del pasado y volvamos a "las doros," revolvamos un poco más en los recuerdos colegiales que, tan lejanos ya, ni siquiera causan dolor. Al fin y al cabo hemos de reconocer, querido Shangay, que las alumnas de las doros, éramos unas privilegiadas de las de toma pan y moja. No crees? Por lo tanto aceptemos aquella "mala educación" como un Iva incluido en el lote de prestaciones que nos proporcionaban. Eso sí, previo paso por caja mes a mes. O tempora, o mores...

Anónimo dijo...

(te escribo una carta:)

Estimada sherezade, tienes toda la razón.

Pero. No obstante. Sin embargo.

Esas sombras pueden ser más luminosas, que una triste y desamparada lucecita ¿no?. No es un drama. ¡Es infinítamente más divertido!. ¿Cómo podríamos haberlo pasado tan bien, en aquel pueblo, si aquello fuese una guardería vigilada? ¿Por qué es tan sabrosa la fruta que cogemos del árbol del vecino? (la comparación es un poco rural y está muy vista, pero por culpa de este acto delictivo arrastro un trauma infantil, sigo creyéndome hijo de una Bonnye cualquiera, una Arsenia Lupin local); aunque, claro,...sí, tiene sus riesgos, la verdad.

Anónima sherezada, no pretendía remover nada. Y aunque me caí del árbol -me obligaban a subir, qué injusto-, varias veces, aún me quedan neuronas suficientes para no pasarme de la raya. Eso espero.

..ni pienso hacer terapia familiar, ni nada de eso...

y para acabar. Así como la segunda ola es una red más tupida y más estrecha -con perdón-, o como un tapetito de ganchillo para poner encima de la tele, por ej. (es una broma, jolín)..la tercera ola, cada uno es de su padre y su madre, ¿non sí? (lo diría en francés, en homenaje a P----a para que me perdone, si se entera, mis indiscreciones disparatadas).

Nada más. Atentamente,

j--é e-----e l. f.

PD: Cuéntanos, cuéntanos...

Sherezade dijo...

ocutqj..é e.....e no creas que traté de escudarme en el anónimo, cuando ya me conoces mejor que a los galos Axterix y Obelix. Fue todo un capricho de los dioses informáticos que se empeñaron en repetirme, después de nosécuántos intentos, que la contraseña era incorrecta. Así, por la cara. En vista de lo cuál y teniendo que salir a todo correr para buscar el cotidiano condumio, hube de recurrir al conocido anónimo, manda chover. Hoy, por cierto y, aún con las ventanas cerradas a cal y canto, sufrimos desde primeras horas los rigores del ruído que producen las embarcaciones que participan en el Gran Premio Turismo que se celebran in Vicus.
Muy cierto es lo que escribes. Los de la tercera ola sois cada uno de su padre y de su madre, qué guay a la hora de la diversidad, que ONU podríais formar todos unidos, unos y otros, tan diversos y variopintos y con el solo común denominador de que vuestras madres y tías son las del tupido tapete de ganchillo. Siempre me sorprendes, disfruto con tus respuestas, aunque algunas las he de analizar por activa y por pasiva, no vaya a resultar que a la hora de contestarte, meta la patita, ahora creo que le dicen la gamba. Filliño, no lo dudes, los nuestros fueron tiempos heroicos, pero vistos con los ojos de ahora. Creo que, aún a pesar de los desmadres de las que tu bautizaste como "doros" hasta fuimos felices. El llanto y el crujir de dientes, vino a posteriori,(para mí, cuando el dueño do Pazo de Meirás, subió a la barca de Caronte). Entonces, año tras año, me di cuenta de la estafa... qué lenta, y qué lerda he sido. Que los dioses se apiaden de mi. Que Cibeles te bendiga, y las musas sigan a tu lado per in saecula saeculorum...

Sherezade dijo...

J..é e.....e. Seguro que P. se morirá de risa cuando te lea. A través de persona interpuesta, supe que, cuando ambos erais pequeños y ella iba con la más grande a vuestra casa, y aprovechando que tenía un año más que tú te decía:"Q....e, vamos a "bacillo" (pasillo)" y allí, la muy astuta y ladina, alejada del ojo de águila de los mayores, te pegaba impunemente. La frase me la han repetido tantas veces que, cuando lo exige el guión, la utilizo como chistiño, y para mejor proveer. Cuéntame, si te acuerdas, si era verdad que ibas como Isaac al sacrificio...
Afirmaría, a pesar de mi desconocimiento del mundo bucólico y pastoril (ésto lo afirma una que es del pueblo del famoso Manolo) que los Conguitos debían de ser de cabra. Porque los del ramo conejil han de ser casi invisibles. Paradela lo rebatirá o confirmará.

Anónimo dijo...

Sólo 2 puntos aclaratorios con la legaña puesta, ayer fué la famosa "noche en blanco" (una horterada para imitar a Berlín y a París, o así) en Madrid. Cómo dice un amigo mío, no sé por que la celebran tanto si en esta ciudad tenemos noches en blanco todos los fines de semana.

1 .Lo del "bacillo" de tanto repetirlo, será verdad. Yo no lo recuerdo, pero claro, a la edad que P. se atrevería a pegarme debe ser tan temprana, que ya sólo me faltaba tener memoria...otra cosa sería J.L. o M.J., que me llevaban más años y eran menos delicados, si lo pretendiesen: que no fué el caso, ¡y ya nos llegaba con los del pueblo como para tener por amenazas las visitas!.

y 2. no sé muy bien qué quieren decir las leyes de mendel, uno por que si existe el gen "terco" yo lo heredé y sigo pensando que eran cagadas de cabra, y como dice alguien que conozco "y a más, a más" puede que en vez de conguitos, que posiblemente esté dentro de la retórica burlona del momento, la confusión podría haber sido con "piñones".
Y siguiendo con mendel, y por no ser el guisante negro, yo me avengo a lo que se decida, y punto en boca. ¿Conguitos? conguitos, ¿de conejo? pues conejo.

¡cómo me levanto, por Dos (qué decían martes y trece!).

mariajesusparadela dijo...

Durante mucho tiempo, pensé que eran de cabra. Concretamente lo creí hasta que me vine a vivir a Paradela y encontré los mismos "conguitos" en el estanque. Como me tira un algo razonar, razoné (para mis adentros) que tenían que ser de conejo, pues en la zona no había cabras...pero, Dios me libre de llevaros la contraria. Es preferible que cada uno crea lo que quiera, si eso lo hace más feliz y, sobretodo, más libre. Que cada uno piense y manifieste lo que quiera y crea, yo, a lo mío.

mariajesusparadela dijo...

Puede que alguien piense que la memoria nos engaña...Esos villancicos que nombras, puedo cantártelos enteros, solo de oirroslos a las hermanas mayores...
Nunca pensé en descubrir un secreto, entre otras cosas porque se guardan en secreto las cosas que pertenecen a la intimidad o que nos dejan "¿quedar mal?", para mi es tan lógico el error, que solo me induce a la sonrisa. Y, evidentemente, yo solo escribo desde mi óptica, las de otros, quedan para otros.

mariajesusparadela dijo...

Y, para más abundamiento, yo podría decir que José Enrique no iba al río ese día y que quienes íbamos éramos exactamente Paloma, la cuarta y la quinta...Es posible que la cuentista haga memoria para saber si algún día coincidieron Paloma y Carlos en el pueblo. La frase era "ven a basillo".
En fin.

Anónimo dijo...

Es muy probable que mi recuerdo sea pura fantasía. Y que puestos a razonar, si durante esos años, pongamos por caso, había una población de conejos de 500 a 1 con respecto a las cabras, fuese caca de conejo; pero claro, lo que sí es imposible es que fuese de T.Rex y muy improbable de Ñú. Ahora sí el razonamiento es que las características de la caca de ocnejo que conociste después eran exactamente iguales que las de tu recuerdo, entonces sí, seguramente eran de conejo.

Y que dos hermanos que se llevan un año coincidan aunque sea una sola tarde en el pueblo de su abuela, y aprovechen para ir al río a bañarse un rato, con sus tías o sus primos, o con todos a la vez, pues podría ser también. ¿No?.

Pero razonamientos aparte. Siento haberte ofendido, lo siento. ¡Cómo son las palabras!, precisamente esta vez no pretendía enmendar ninguna plana. Sí, lo hice quizás alguna vez, con otras cuestiones.

La cuestión es que a mí no me dió nadie vela...., me autoinvité solo. En mi descargo diré que, había pasado unas vacaciones un poco complicadas, me vine a Madrid y llamaba todos los días y me conectaba a los blogs, para sentir algo un poco familiar.

Realmente vivo muy a gusto aquí, pero tenía mala conciencia de no estar ahí; y así, participando en plan oveja negra (que ni me considero, ni me consideraré), jugaba un pequeño papel en este teatrito y lo verían mis hermanos y tonterías así.

Pero no te preocupes, aunqque se me fué un poco la idea, si tuviese algo realmente serio que solucionar, desde luego no me pondría a dar la lata, me pagaría un psicólogo, que es lo suyo.

Estuve jugando con los recuerdos, los retorcí, me llevaron a otros y durante este tiempo me lo pasé pipa.

Pero que todo vuelva a la calma. Gracias Sherezada, por ser tan paciente y tan lista. Gracias mariajesusparadela por tus propios recuerdos.

Y sólo una cosa, que es un poco boutade, pero es un homenaje a la segunda de la primera ola; gracias a ella no necesito que mi libertad suponga decir cuatro tonterías para provocar un poquito, ni explicarme en alto para que se me entienda, es algo mucho mucho más profundo...claro que me daría vergüenza decír por qué, tanto, como decir lo que le quiero.

Bueno, espero que se me perdone, que no me veo en Navidad comiendo con los caballos, separado de todos mis primos. Alimentandonos a lo bestia (no los caballos, mis primos), nuestros estómagos y nuestros futuros recuerdos.

Un beso. Y perdón.

mariajesusparadela dijo...

Desconocía que te gustase la hierba, las bellotas y las frutas algo podridas, pero, si es así, no necesitas ir a comer con los caballos, puedo ponértelo en un plato, allí donde comamos todos, probablemente la mesa del casino. El cariño por la segunda, lo compartimos, como muchas otras cosas, aunque hayamos acomodado los recuerdos cada uno a su manera. Me duele que hayas dejado de entrar en Paradela y aun no sé porqué. He intentado respetar tus reglas en todo momento. Creo que he contado las historias con todo el cariño del que soy capaz y cada vez entiendo menos Cómo hemos llegado hasta aquí. Dímelo tu, por favor.

Sherezade dijo...

Home non, j..é e....e. No se me revolucionen, que diría Mario Moreno. ¿Qué más da que sean galgos o podencos? De cabra o de conejo, entraron a formar parte de los dimes y diretes de la familia. Que ya que no reza juntita ( para permanecer unida como decía un tal Padre Peyton que vino a las Españas desde las USAS para promover el rezo del rosario en familia) al menos se divierte y consigue que sus sueños estén interconectados con los de los demás. Qué importa si viviste el cuento de los conguitos en primera línea de playa ( de río, en este caso)o lo recuerdas porque lo oíste contar? Lo importante es que mantenemos una relación epistolar la mar de entretenida, que nos sirve como válvula de escape, y hasta como refugio, si hiciera o hiciese falta. Este año estaba yo la mar de contenta por mor del blog y su parafernali; incluso le comenté a Cuarta que, cuando venías de vacaciones, charlábamos por teléfono lo que no está escrito, y hasta echábamos unas risas. Y que ahora, me lo pasaba en grande, leyendo y contestando los comentarios. O sea que sursum corda, y sigamos tecleando sin prisa, pero sin pausa.
Ay filliño, qué ben falas. Es que me dejas perpleja, patidifusa y al borde el paralís.

Anónimo dijo...

,,,¡me encanta la hierba! , el jamón de bellota, ni te cuento, y la fruta prohibida, buuuf!.
Si ese es el menú de los caballos, yo me apunto.

¡No os preocupar! (que decía aquel), yo encantada de la vida. María Jesús, mis reglas son una chorrada; si no voy a Paradela, es porque aquí hay menos gente, y se está requetebien -también-, pero pasaré en cualquier momento; ¡sursum corda, total!; no sé como llegamos a este punto, porque no sé desde que punto empezó a torcerse; y no dudé ni un momento que tus historias están llenas de cariño. Las mías no tanto, desde luego.

Y sólo por último, yo por la segunda no comparto el cariño. El mío es todo mío.

Nada más, que hay mucho que seguir contando...




...erase una vez, una grácil cuál paloma (aunque lo suyo fuese gacela) y joven princesita rubia, sin coloretes, que paseando de vuelta del río de los mancebos acompañada del apuesto duque de Norfolk, Henry de Lou; agachóse, y acercando una pequeña bolita seca a su linda naricita, exclamó: ¡querido duque, querido duque!, oled esto..¿de qué se trata, pues?...el duque que no era muy listo, pero sí un poco desconfiado -como todos los habitantes de Norfolk- sugirió, "oh, milady, mejor dejadlo en una orilla no vaya a ser una travesura del diablo; que en este siglo todavía no se inventaron los conguitos". "Sigamos pues, contestó la dama, depositándola (de deposición)delicadamente en una esquina del camino".

Besos besos.

mariajesusparadela dijo...

Conclusión: no era una cagada de cabra, ni de conejo...
Era la deposición de una graciosa ( de simpática) princesa