Este es un pequeño trozo del Puerto de Vigo. Dicen que el segundo de los puertos naturales del mundo, y el primero de Europa. Aunque creo que este ha de ser uno de tantos dimes y diretes que los naturales de una región, ciudad, o autonomía, atribuyen a su zona. Aunque, dada la cantidad de trasatlánticos que "aparcan" al ladito mismo del muelle y con la ciudad a dos pasos, algo de verdad ha de haber en tal afirmación. Que llegan los cruceristas, y en cinco minutos están en la calle del Príncipe, y en otros tantos en el Monte del Castro.
Añado la foto después de un millón de años de andar brujuleando por la zona bloguera, sin haberme atrevido nunca a la aventura, ( un tanto exagerada parece la expresión) de añadir alguna, aún a pesar de las instrucciones precisas y detalladas de alguna de las muchas almas caritativas que brujulean por Internet. Pero hoy, al segundo intento, lo conseguí. Y estoy como niña con sandalias de Panamá Jack, que son las mejores. Mis preferidas, después de que una amiga del alma, (Jerusalén E.) con muchísimo fundamento, me las recomendara. O tempora.

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