lunes, 17 de agosto de 2009

Pontevedra...que é boa vila.


Estos días pasados anduve por Pontevedra, capital de la provincia de dicho nombre. Una ciudad la mar de agradable y con todas las características necesarias para que tanto niños, como jóvenes o mayores, tengan una calidad de vida muy superior a la de otras capitales. Si se pone uno a pasear por sus calles y plazas, se encuentra con la sorpresa de que ante sus ojos aparece el pasado en todo su esplendor, como si los edificios y los monumentos, los jardines y las plazas, no hubieran envejecido, ya que permanecen igual que hace más de cincuenta años. Si bien es verdad que se ha construido mucho, también lo es que lo nuevo encaja y complementa a lo antiguo sin distorsionarlo ni herir la mirada del que lo contempla.

Allí siguen, alineadas, las ruinas de Santo Domingo, el Instituto Valle Inclán, la Diputación y la que, en su día, fue la Escuela Normal del Magisterio, dedicada ahora a temas de la Consellería de Educación. Los cuatro edificios, tanto el que está en ruinas como los otros tres, de cara a la Alameda y de espaldas a los jardines de toda la vida que ahora parecen más grandes, o lo son en realidad, que cuando nosotros caminábamos por ellos. San Francisco, la Peregrina, la Catedral de Santa María, como si resurgieran del pasado, embellecidos por el paso del tiempo, sin haber perdido un ápice de su galanura, como si los años no hubieran pasado. Un pueblo que los más ancianos del lugar pueden mostrar a sus nietos rememorando sus días de antaño, sin aparecer ante ellos como el clásico abuelo Cebolleta contando batallitas que nadie va a creer.

Como estaban en plenas fiestas de la Peregrina, el bullicio y el jolgorio nos acompañaron por donde quiera que íbamos. Además de los clásicos conciertos veraniegos, brujuleaban por las diversas calles fanfarrias y orquestinas ruidosas, charangas y otras menudencias que llenaban de sonidos el ambiente. Ah, pero contra el ruído y la furia festeiros teníamos un paseo umbroso, con bosque incluido, al borde de un pequeño río, el Gafos, que será afluente del Lérez que muere en la mar océana, con puentes de madera, árboles y campo por todas partes. Allí la gente pasea, o hace senderismo yendo de una parte a otra de la pontevedresa villa y en contacto con la naturaleza en todo su esplendor.

Los días se nos han ido como el agua entre los dedos. Pero la ciudad " Que é boa vila, da de beber a quen pasa. A fonte da Ferrería, San Bartolomé na praza..." seguirá ahí, a media hora de tren, para cuando queramos regresar. Si a Ingrid y a Humprey les quedaba París, a nosotros siempre nos quedará Pontevedra...

2 comentarios:

fidel the return dijo...

Hola Sherezade, perdona que no me haya metido antes, por lo menos para despedirme...pero el adiós del blog fué en un rappeto de inspiración. Estuve muy ocupado pasando calor y haciendo otro blog para unos amigos que estaban haciendo lo que llaman "una residencia artística" en el marco de vigo...y yo en mi línea burra(colaborábamos todos los amigos más o menos torpes o talentosos) les monté un blog sobre moda masculina que se titulaba "vestirse por los pies" y fué un despropósito tras otro, de todo claro, menos moda masculina.

Pero eso se acabó.

Y el blog este anual, parece que también, me siento un poco huérfano, pero en fín, espero que tú continúes y seguir leyendo que pasa por aquí y por allá, sobre todo por allá. Y de vez en cuando comentaré algo a propósito o a despropósito. Un saludo.

Por cieto, Pontevedra é boa vila..y muchas otras cosas más que dejaremos para otro momento. Y lo digo con acritud, por supuesto.

Un beso

Sherezade dijo...

fidel the return: Siento que te hayas despedido y a mi mundo visual por la parte blogera ( o sería bloguera?) se le haya cerrado una puerta por la que entrar a leerte. Como la esperanza es lo último que se pierde, a lo mejor cualquier día regresas y te instalas de nuevo con armas y bagajes.

Te agradezco que entraras en "comentarios," mercie beaucoup.

Mientras tecleo, mordisqueo un bocadillo de patatas fritas (venidas de Seijo y las mejores, o casi, del mundo mundial pontevedrés) que Julio, el padre, que dedica los domingos a cocinar por todo lo alto, me acercó en una bandeja. Ay Señor, cómo han cambiado los tiempos...

Con respecto a Pontevedra, que é boa vila, etc. habría para hablar largo y tendido. Y, en medio de las loas,seguro que se podría meter alguna que otra cuña publicitaria cargada de acritú, como decía Alfonso, el adlater de González, en los tiempos de vino y rosas del partido. Aunque él, además de quitarle la d final a la palabrita, antes le ponía el "sin" aunque luego anatemizara y diestra, que no a siniestra.

Que tengas una buena semana. Bicos.