domingo, 20 de septiembre de 2009

The Band Of The Welsh Guards

Así se llaman, en la lengua de Isabel de Inglaterra, los que desfilan por la calle del Príncipe de la ciudad viguesa. Que, por mor de la Feria Mundial de la Pesca nos visitaron estos días. Con sus uniformes impecables y en riguroso orden, dieron un concierto ( los ciudadanos que a esa hora circulaban por allí, y a los que fuimos, avisados por el anuncio del Faro, nuestra luz y guía) la mar de aparente a la par que nada "ostentóreo." Empezaron con puntualidad británica, a las 13,00 horas, cuando aún algunas de las autoridades convocadas para presidir el acto, debían de estar inmersas en sus habituales quehaceres pues no aparecieron hasta pasado un buen rato y cuando ya habían desfilado varias veces a lo largo de toda la calle, ¿España es diferente?
Ya la convocatoria a hora tan intempestiva fue un error, puesto que impidió que muchos vigueses, por mor de sus ocupaciones, no pudieran contemplar el desfile y escuchar luego las diversas obras ejecutadas. Los que tuvimos la suerte de verlos y disfrutar de su música, lo celebramos apladiendo cada una de las actuaciones que, pese a que duraron casi una hora, nos parecieron muy cortas.
Esta pequeña celebración es la cara de la moneda de un día especial y distinto al resto de cualquiera de los de la semana. La cruz, podrían ser las declaraciones de la la presidenta de la Comunidad de Madrid que, no sé por qué, me han alarmado un tantico, haciendo que se encienda una luz roja de aviso a navegantes. Parece lógico, tal y como propone, que los profesores sean investidos de autoridad, siempre y cuando ello no entre en la dinámica de los los excesos, cosa que podría ocurrir. Por lo que pienso que habría que hilar muy fino y dejar patentes los pros y los contras para que cada uno sepa dónde están los límites. El que un padre o un alumno descontentos puedan insultar o agredir a un profesor, debe de ser punible desde el punto de vista jurídico y social. Pero también lo será que un profesor abuse de su autoridad. Esta propuesta, junto con lo de la vuelta a la Tarima, y dada su procedencia, son las que han encendido la luz roja. Como la ley del péndulo vuelve siempre, podríamos regresar a los tiempos de "La letra con sangre entra" y otras movidas de parecido calibre...? Que Breogán se apiade de nosotros.

4 comentarios:

mariajesusparadela dijo...

En mi clase hay una tarima. Es útil el primer día, para que todos los que no te conocen te vean y te oigan mejor. Parados los primeros días, en que cada alumno se sube a la tarima y se presenta al resto de sus compañeros, hacemos un círculo y nos pasamos todo el curso mirándonos a la cara; porque ese sistema de unos delante y otros detrás se presta a entretenimientos, falta de atención y esconderse tras el compañero de delante. Yo no creo que haya que tener una tarima para que la gente te respete. Eso tiene que salir del esfuerzo cotidiano de profesores y alumnos ¿ o es que los profesores no tenemos que respetar a los alumnos? porque ellos no tienen tarima... Pero, Espe es mucha Espe.

mariajesusparadela dijo...

Pasados, no parados. Pero como los parados aumentan, me pasé...

Sherezade dijo...

Sabes mariajesusparadela lo que verdaderamente me preocupa en este caso? La procedencia de ambas ideas. Quizá pueda parecer uno más de mis muchos miedos, no obstante éste tiene una base más real que la vida misma. Mirá vos qué "parajoda" después de escuchar ambas noticias me vino a la memoria el Hospital Severo Ochoa de Leganés y todo lo que alrededor de él se montó, sin escatimar medios a la hora de poner contra las cuerdas a los médicos de dicho hospital, algunos de los cuáles fueron nombrados incluso como Doctor Muerte en los medios afines. Pues eso, que aquellos ríos de tinta que corrieron sobre el asunto que ahora se dirime en los juzgados ( y a favor de los damnificado de entonces) encienden la luz roja de la alarma, y no dejo de pensar qué habrá detrás de la tarima,y qué de considerar al profesor una autoridad con mando en plaza. Porque el profesor YA ES una autoridad en sí misma. Y los alumnos han de respetarlo y obedecerlo de la misma forma que él los respeta a ellos.

En mi antiguo colegio de las RR.MM. Doroteas, también las monjas daban la clase desde una tarima. No me traumatizó en absoluto, como tampoco que don Fausto, mi maestro anterior a la etapta colegial, estuviera a nuestro nivel cuando impartía la clase. Y, por ende, se entarara de lo que hacía cada uno sólo con echar una visual sobre los alumnos.

Pero qué quieres, con respecto a Spes, he perdido la esperanza. Igual, igualito que el Dante puso en la puerta del Averno: Los que aquí entréis, perded toda esperanza...

mariajesusparadela dijo...

Anda, bichiña, vete a leer la bronca que te echo.
Y, tu ¿qué? no vas a escribir nunca?