El 18-06, murió Saramago, un escritor que ha dejado tras de si la huella de un hombre que fue capaz de mantener sus principios, y luchar a través de sus escritos contra las injusticias de un mundo opuesto a sus ideales. Estos días, tirios y troyanos han hecho declaraciones llenas de florituras algunas, loando su obra y su manera de comportarse a lo largo de todos los años que su vida ha durado. Las alabanzas son unánimes si exceptuamos, claro está, al periódico L'Observatore Romano, en el que "sin respetar la compostura ante la muerte"(El País) arremete contra el autor y escribe un artículo firmado por un llamado Claudio Toscani, alejado totalmente de la piedad cristiana que predican y del mensaje evangélico en el que, dicen, creer. Un derecho al pataleo quizá dictado por la ira, que no puede dañar la trayectoria del escritor, alejado ya de las pompas y vanidades de este mundo. Su obra lo sobrevivirá y podremos seguir disfrutando de sus libros, releyéndolo. Descanse en paz.
Veinte años de lorzedad 31 y adiós
Hace 10 meses

2 comentarios:
El vaticano no tiene piedad y se ensaña con quien ya no puede defenderse.
Desgraciadamente para el vaticano, muchos creemos más a Saramago, que ajustó su vida a su palabra, que a la iglesia que predica con palabras lo que nunca refrenda con obras.
Y ya decidí que no voy a París.
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