Querida Marina:Ahí tienes a mi nieta Keira una hora después de haber sido
graduada con todos los honores, y obsequiada con la orla y los documentos que atestiguan que ha superado sin problemas la etapa de la Guardería y puede pasar ya el Colegio al que van sus hermanos mayores.
graduada con todos los honores, y obsequiada con la orla y los documentos que atestiguan que ha superado sin problemas la etapa de la Guardería y puede pasar ya el Colegio al que van sus hermanos mayores. La fiesta, a la que asistimos abuelos, padres, hermanos, tíos y primos fue de lo más entretenida, ya que los peques mostraron sus cualidades artísticas interpretando para los asistentes un día en la vida de una tribu india. No supe si pertenecían a los arapajoes, sioux, pies negros, cherokees, o cualquiera de las muchas que corrían por la pradera persiguiendo bisontes y viviendo en contacto con la naturaleza ( hasta que llegó el hermano americano, y los echó de sus tierras sin contemplaciones).
Mientras divabagaba pensando en historias de indios, de Nube Blanca a Toro Sentado, en el escenario se desarrollaba el despertar de los componentes de la tribu que, nada más levantarse, iban a un figurado río a darse un chapuzón. La mayor de los indios citados era mi nieta Keira, tres años y medio. Así que puedes figurarte las reacciones de los infantes: Alguno de los pequeños lloraba llamando a su mami, otro se acercaba al borde del escenario con peligro de tomber au sol con todo el equipo, el siguiente en lugar de lavarse en el río como mandaba el guión, se ponía a saltar, mientras las pobriñas de las profesoras se desgañitaban a cantar y tratar de encauzar a la troupe. No obstante, los protagonistas jugaban con ventaja, ya que contaban con el favor de un público afín, enfervorizado y que aplaudía cada ocurrencia de los actores, quizá soñando que su nene o nenita tenía madera de artista y aquella tarde sólo era el principio de una carrera hacia los grandes teatros del mundo mundial.
Finalmente sirvieron un ágape o tente en pie, muy al estilo Asterix y Obelix, sólo faltó el clásico jabalí, superado por un muestrario de la cocina galaica: desde las típicas empanadas, hasta toda clase de dulces caseros, con crema y sin ella. Como los galos, todas las fiestas gallegas acaban alrededor de una mesa bien provista.
2 comentarios:
Los galos de galicia...
Antes no nos graduábamos ni al acabar la carrera.
Efectivamente. Ah, pero como cantaban en la zarzuela de turno, ...hoy los tiempos adelantan que es una barbaridad. En lugar de encontrarnos en la típica aldea gala do Asterix y Obelíx eran los reyes del mambo, por aquí estamos por lo menos en Lutecia. No creo que en el París de la Francia, tengan unas aceras de granito porriñés como aquellas por las que caminamos los que aquí vivimos ¿quién dijo crisis? Algún pesimista, seguro.
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