domingo, 30 de agosto de 2009

Lina, in memoriam


Ayer por la mañana, después de dar unas vueltas por El Castro, y aprovechando que estábamos solos ya que no venía nadie a comer, me fui a ver a Lina para llevarle un molde de dulce de membrillo recién hecho. Esa madrugada había soñado que llegaba a su casa, y la encontraba recuperada, sonriente y feliz. Y, en el momento de entregarle el dulce me decía que María José, su hija, también lo hacía y, por ende, le echaba harina. Algo que, en el sueño, me incomodaba y le contestaba diciéndole que aunque lo hubiera hecho su hija, podría probar el mío, aunque no llevara harina alguna. Después de lo cuál, me desperté...Comprobando que nada tiene que ver lo onírico con lo real, en este caso por lo menos..."Que todo en la vida es sueño, y los sueños sueños son" así lo escribía Don Pedro Calderón de la Barca.

Lina está más delgada, más triste, más callada, mira a uno fijamente, pero no sé lo qué quiere decir, ni expresar, ni sé tampoco cuáles son las palabras que debo de utilizar, ni si debo de hablar mucho, marcharme enseguida, o quedarme más tiempo. Al rato de estar allí sentada, frente a ella, digo que me voy; entonces me pregunta si tengo prisa, "ninguna, es por si molesto." Ah, no, me dice, ven cuando quieras, qué bonitas las flores que me mandas o las que me traes y hasta huelen, cosa rara en estos tiempos. Eso dice Marisa, Lina asiente con la cabeza. Una persona tumbada en una mecedora, los pies hinchados y apoyados en un reposapiés, las manos extendidas, vacías, sin ansia. Con una expresión de sufrimiento interior, de dolor del alma, de un pensamiento fijo y lacerante, atormentador, sin ningún deseo, no le apetece ver un programa o una película, o escuchar la radio en el duermevela nocturno. Otras veces que la he visitado y hablamos, se reía de las cosas que le decía por entretenerla, incluso Marisa me comentó un día,que estaba más animada e iba a comenzar una labor.Sé que, en el fondo, sólo son proyectos que se esconden detrás de las palabras, y que nunca llegarán a realizarse...

...Vuelvo a casa valorando el paseo, el día sereno y cálido, abrir los ojos al cielo límpido y al sol primaveral, la gente con la que me cruzo, el poderme mover de un lado a otro, o sentarme a leer un periódico. Tantas cosas que parecen nimiedades y son simplemente, la vida el minuto que nos conceden los dioses. Esta mañana leía una entrevista con Carmen M. Gaite y en sus respuestas, refleja los mismos o parecidos pensamientos. Será que, cuando nos vamos haciendo mayores comenzamos un viaje introspectivo y aprendemos a separar el trigo de la paja, a dar importancia a las cosas que verdaderamente la tienen, y a olvidarnos de tantas nonadas que un día nos quitaron el sueño.

1 comentario:

mariajesusparadela dijo...

Pues si, al final el tiempo pone cada cosa en su lugar y las tonterías pasan a ser solamente eso, tonterías.