Esa, la Menina del cuadro, la encontré hace bastante tiempo en una revista de las muchas que traen los periódicos nacionales los fines de semana. Para más inri, ni siquiera era uno de los que habitualmente leo, sino otro que para nada coincide con mi forma de pensar, más bien en las antípodas de dicho diario. Mientras escribo, disfruto de las ventajas de la calefacción, algo insólito en un día de mediados de Mayo. Si no fuera por ella, (por la calefacción, no la Menina,) tendría que echar mano de una manta pero, en lugar de liármela a la cabeza, envolverme en ella con armas y bagajes. Por suerte, las tengo de cosecha, no las armas y bagajes, sino las mantas. Porque en el tiempo que me queda libre después de las diversas tareas en las que ando metida, me dedico a tejer las citadas, provista de una aguja de ganchillo y unas cuantas madejas de lana de colorines. Así que, como son la mar de variadas, puedo ir al armario y elegir la que más me guste. No obstante, y visto lo visto, mejor la calefacción a ver si, mientras, llega el verano y nos obsequia con un tiempo en el que podamos andar de manga corta y con sandalias, además de ir a la playa y darnos un chapuzón en la mar oceána, cosa imposible a día de hoy, fiesta de San Isidro Labrador, patrono de Madrid. Los madrileños andarán a la que salta, camino de la Pradera del santo, yendo a los toros, y bailando el chotis en los barrios castizos, pero por aquí, es un día como otro cualquiera. Bueno, no tanto, ya que las Librerías celebran o Día das Letras Galegas, haciendo un descuento del 10% en las compras, tanto en los escritos en galego como en los de castellano. Por la mañana, so capa del descuento, añadí dos a mi colección. Con el item más de que, cuando lleguen otros dos que tenía encargados, me harán el mismo descuento. Gentileza que agradezco.
Veinte años de lorzedad 31 y adiós
Hace 10 meses
2 comentarios:
Voy a darte una noticia:
Viene el buen tiempo, viene el calor, viene el sol.
Yo también lo estoy deseando, porque las cosechas van todas atrasadísimas: solamente se atreven las fresitas salvajes, llamadas amorodos, del tamaño de un guisante grande ( o de las frambuesas), a endulzarme la vida.
Hoy vino tu hermana pequeña y llevó unas poquitas. También unas minúsculas zanahorias que da gusto verle comer, según arrancamos.
Pero, con el sol que nos llega, en una semana, todo hermoso.
Recibida la noticia con aleluyas y albricias a barullo.Ah, mas por la zona do vivo, y aún a pesar del día soleado, no parece que puedan madurar los amorodos, ni siquiera las zanahorias, sean minúsculas o mayúsculas, porque el viento es pelín helado y por las rúas en sombra, ha de abrigarse el peatón y cruzar por el correspondiente paso de idem, para pasar rápidamente a la acera soleada. Qué suerte tienes, tus alimentos van directamente del huerto a la mesa, sin pasar por la frutería de turno, o la gran área de rigor. Abrazos
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