Me he lanzado por la senda bloguera, después de haber hibernado durante más de un año en otra dirección que está ahí, como testigo de cargo, en la que sólo escribí un trozo de texto de una novela de Saramago, uno de mis escritores preferidos. No fui capaz de añadir nada más, y allí se quedó, esperando... Parece que éste es más fácil y, por ello, me voy a soltar la melena, y a perder el miedo escénico contando, o contándome, aquellos tiempos lejanos en los que estudiaba en un internado, o tempora, o mores. Pero nada de intimidades tipo presse du coure, sino la parafernalia que rodeó la estancia de otras internas, y la mía propia, en aquel caserón con escudo incluido, de los marqueses de Riestra, en el que las RR. MM. Doroteas se instalaron con armas y bagajes. Y por allí anduvimos, monjas, hermanas coadjutoras (las empleadas del hogar actuales, pero con hábito) profesoras seglares y niñas internas, externas y mediopensionistas. Un mundo variopinto y plural, el tinglado de la antigua farsa. En el mismo lote estaban incluidos el sacerdote que decía la misa diaria y el monaguillo que, a veces, lo acompañaba. Los curas que que predicaban, los que venían exprofeso a dar conferencias...Algunos, los jesuitas, elegidos por pertenecer a la crême de la crême eclesiástica, que dirigían cada año, y aprovechando los tres días no lectivos y carnavaleros, los Ejercicios Espirituales de Iñaki, el de Loyola, ay de nos. Ah, y los frailes mercedarios del convento de Poio que cantaban la misa latina en las solemnidades colegiales: El día Santa Dorotea, que daba nombre al colegio, el de la Beata Paula Frassinetti, su fundadora. Y otros para mejor proveer, porque las festividades religiosas estaban al orden del día...Si las monjas hubieran tenido el mismo empeño en nuestra formación intelectual y de preparación para la vida que nos esperaba extramuros, que en la espiritual, más de una alumna alcanzaría el summa cum laude en la universidad y en su quehacer diario... Eran tiempos difíciles, sobre todo para las educandas.
Y, para que la vuelta al pasado no me agobie demasiado, habrá que meter alguna cuña publicitaria sobre los tiempos actuales, tan pródigos en noticias.
Y, para que la vuelta al pasado no me agobie demasiado, habrá que meter alguna cuña publicitaria sobre los tiempos actuales, tan pródigos en noticias.
3 comentarios:
Gran cuentista:también usted, por las trazas que le veo, será capaz de tenernos mil y una noches pendiente de sus cuentos...Hace un tiempo, yo tuve un maravilloso libro de las mencionadas, en una especialísima edición. La regalé porque era hermosa, pero veo que me va a ser devuelta en especie...
Infómeme, por favor de si piensa, realmente, escribir en su blog, o, republicanamente, hacerlo de higos a brevas, es decir, con un año de intervalo...
Pensé que sería usted una adicta, pero veo que no va a ser así, ¿hasta cuándo, este abandono?
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