Esta es otra vista de O Porto en el que, un día de finales de Junio de 2007, pasé una jornada la mar de aparente a la par que nada "ostentórea."El sol lucía en todo su esplendor, cosa que ya se supone por lo azulado que se ve el cielo en la fotografía. Después de caminar por calles y plazas para conocer la ciudad, bajamos a comer a uno de los muchos restaurantes situados en la ribera do Douro, cerca ya de la desembocadura de dicho río, que nace en España ( en mis tiempos escolares, en los Picos de Urbión, provincia de Soria. Ahora vaya usted a saber dónde) y finaliza su larga trayectoria en el Atlántico. Pues allí, a unos metros de la desembocadura, tomé un pescado que parecía recién traído por el pescador de turno, preparado por un cocinero al que debían de concederle Cinco Estrellas Michelín, por lo menos, y una mención honorífica por su arte culinario...Comimos bajo unas sombrillas puestas sobre cada mesa, escuchando la melodía que tres músicos extranjeros tocaban para distraer al personal y ganarse unos eurillos ( la voluntad). Mientras saboreaba el condumio, miraba de vez en cuando hacia al río en el que las olas procedentes del cercano océano, rizaban la superficie del agua sobre la que, airosas, navegaban varias embarcaciones, un atractivo más para los turistas.Quizá fue aquel un día mágico en el que los dioses, el azar, quién sabe qué fuerzas ajenas y lejanas, se aunaron para que todo saliera bien y ni siquiera el calor fuera un inconveniente para ello.
Los portugueses, gente amable y educadísima, capaz de acompañar al visitante hasta el lugar por el que pregunta o sobre el que tiene dudas a la hora de situarlo. No entiendo muy bien porque en la ciudad olívica más de uno siente cierta animadversión hacia ellos, aunque luego viajen a Portugal como si tal cosa. Aquel día, la mayoría de los que caminábamos por las calles de O Porto, que procedíamos de Vigo. Así somos los humanos: Pura contradicción...
1 comentario:
Yo debo ser medio portuguesa: cuando alguien me pregunta, si no es de por aquí, lo llevo hasta destino.
Publicar un comentario