Así es, a posteriori, juzgamos con ojos actuales lo que ocurrió hace más de medio siglo. Entonces, de grado o por fuerza, admitíamos como normal y ordinario lo que ahora nos parece anormal y extraordinario. Aunque interiormente nos rebeláramos, nadie nos apoyaría a la hora de intentar canalizar nuestras protestas: nuestros padres estaban de acuerdo con el ideario del Colegio y las injusticias que las monjas pudieran cometer las consideraban peccata minuta y una forma más de contribuir a nuestra educación. Espartana, afirmo de nuevo. En realidad la vida no era un camino de rosas y era necesario que nos endureciéramos para enfrentarla cuando nuestro internado finalizara. Bien es verdad que muchas aristas pudieron haberse suavizado, y muchas de las injusticias que soportamos, unas alumnas más que otras, hubieran podido evitarse, pero así era y así habíamos de aceptarlo. Hubo monjas que pasaron de puntillas, sin hacer ningún ruido ni significarse ni en los castigos absurdos, ni en la disciplina exagerada. Pero la mayoría, aunque no estuviera de acuerdo con las diretrices de la superiora García, no tenía más remedio que acatar sus órdenes y no salirse del guión que ella, imbuída por el espíritu del dios del Sinaí, imponía. Una iluminada como hubo, hay y habrá per omnia saecula saeculorum. Que se erigieron en líderes de una causa, la suya, y cargaron sobre los hombros de otros lo que ellos, seguramente, no eran capaces de soportar. Ya se lo dijo Jesús, el de Nazareno, a los escribas y fariseos "Ay, de vosotros, hipócritas..."
Veinte años de lorzedad 31 y adiós
Hace 10 meses
4 comentarios:
A posteriori es estupendo pensar y analizar, para luego soltar todo ese lastre y quedar libres y ligeras como pájaros, pensando que pudimos ser víctimas de la injusticia, pero, al menos, no fuimos quienes la cometimos...
¡Qué familia tan moderna!. Tenía que inventarse el ciberespacio, la red de redes -que no es una metáfora de los jesuítas- para poder enterarse uno de todo, bueno, de todo lo que queráis contar.
Para poder sobrevivir, tengo enchufado el aire acondicionado, así paseo más fresquito por Paradela, y Pontevedra.
Pero a lo que iba, como pequeña reflexión, sólo una cosa: cuentas que el ministro de Franco, Solís, decía la boutade aquella de "menos latín y más deporte", pues...¡un visionario!.
Cuéntanos más...
José Enrique, no pierdes comba ¿eh?
Sí señor, un visionario. El fruto del menos latín lo tenemos en la ministra Ruído (perdón aído, ruído le llama César Rodríguez).
...creo que la culpa de todo, de no perder comba, y de esta siesta de un par de horas y de la pantagruélica comida que acabo de disfrutar y este sentido tan hedonista de la vida que tengo, es, definitivamente, y leído lo leído: de las Doroteas.
Ni el pueblo, ni la crisis económica, ni los 70, ni la dictadura, ni rabos de gaita; todo, psicosociología barata.Ahora lo entiendo todo: ¡Las Píiiiiiii Doroteas!.
Lo único que consiguió ese tipo de educación, aunque fuese a la larga y en segunda generación, fué lo opuesto a lo que pretendían. Y así recuerdo a la "madre" elisa echándome cada dos por tres de cualquier habitación en la que se discutiese de algo interesante, y desde muy pequeño, con aquello de : ¡éstas son conversaciones para mayores, fuera, a jugar (bueno, aquí me quedó un poco familia prats, que no trap); y yo que me creía ya mimetizado con el papel pintado de turno, de rombos generalmente, tonos marrones, tierras, crudos, amarillos y verdes (aquí me pregunto, en que tonos se educarían en las Doro.., uniformes, literas, paredes, etc???); pues eso, cuando yo me creía tan mimetizado y estaba tan concentrado en aquello tan grave y de mayores que contaban, siempre llegaba la maldita frase, y tenía que hacer esas cosas tan horribles de jugar a la comba con la vecinas en el patio, coger la bicicleta e irme al campito o incluso irme hasta la plaza para que me gritase mi abuela delante de todo el mundo: FULANITO, ¡LA NOCILLA! (eso sí que era un spot publicitario y no los de Nike)...
Me perdí. Resumiendo, para esta familia esa experiencia del colegio de monjas. no fué nada buena, y respecto a mí, entre otras cosas, hizo un curioso por las vidas ajenas incorregible. Me puedes contar misa, que si en la mesa de al lado o el asiento del transporte público que sea (excepto en el punto en que hace efecto el tranxilium 5 en el avión); siempre voy a concentrarme más en la conversación ajena, que en lo que me estén contando.
Fin.
Se acabó la terapia de grupo. Pero necesitaba sacar lo que llevo dentro y si alguna monja lo está leyendo, que sea consciente del daño que hicieron.
Publicar un comentario